¡ÚLTIMOS PASOS DE LA VIRGEN POR NUESTRA DIÓCESIS!
Lomas de Zamora, 10 de marzo de 2015 - Antes de la partida hacía la Diócesis de Quilmes, la imagen de Ntra. Sra. de Luján bendecida por el Papa Francisco acompañó la Eucaristía con la que Cáritas Lomas de Zamora dio inicio oficialmente al año.
Mons. Jorge Torres Carbonell, obispo auxiliar recientemente ordenado, presidió la celebración luego de haber estado en la Peatonal de Lomas junto a la Virgen para bendecir a quienes se acercaban.
Compartimos a continuación la homilía de Mons. Torres Carbonell:
“Cáritas es la caricia de la Madre Iglesia a sus hijos” eso dijo Francisco en una ocasión. Supongo que en todo el mundo habrá causado el impacto de una enseñanza del Papa pero para nosotros cualquier cosa que diga Francisco es importante ¿por qué será? Lo digo por la confianza de alguien que es cercano a nosotros. Lo conocemos, fue nuestro Cardenal y todas sus palabras tienen un impacto mayor. Como la Virgen de Luján, salvando todas las distancias entre ellos. Uno va a la Virgen en Luján y se siente cómodo, y cuando vemos una imagen de la virgencita nos acercamos para tocarla.
Esto que dice Jesús -en el Evangelio- hay unas cuantas cosas ahí para retener...la primera, los extranjeros que se acercan a buscar curación, ayuda, son los que tienen menos inconveniente en dejarse ayudar. Habla de los extranjeros, toda gente que no pertenecía al pueblo de Israel pero los más habituales del templo son los que arman lío, los que siempre tienen incoveniente.
¿Cómo sería traducido en nuestra época? Serían los que vienen siempre a la parroquia. No tiene que ser así, pero sería la traducción: en aquella época la sinagoga, hoy los muy habituales en la parroquia. Y quizás viene alguien que no lo es, que no hizo los ritos habituales y por ahí se lo mira como diciendo “no se comportó bien” o “no se hizo bien la señal de la cruz”.
Entonces, no se tiene que disparar por ahí el mal espíritu, al decir de Francisco, sino como hace Jesús, Él es un Maestro en ayudarlos a mantenerse en el camino. Fíjense cómo Lucas termina ese pasaje del Evangelio, le hablan de la crítica, Él no es profeta en su tierra y qué hizo Jesús, pasando en medio de la gente siguió su camino, no perdía tiempo en discusiones sino que se mantenía en camino.
Creo que esto es importante para nosotros, ponernos ante Dios y pedirle con el corazón abierto y con mucha sinceridad que nos ayude. Lo primero es pedirle que nos ayude a reconocer nuestras faltas, en donde de pronto nos estamos equivocando y donde hace falta poner luz. Cuando reconocemos el problema que tenemos, ahí pedirle ayuda, ahí es donde somos lavados, somos limpiados, volvemos a vivir esa presencia del bautismo en nuestra vida.
El camino de la Cuaresma tiene eso y para eso es importante la actitud del corazón que ante Dios y ante los otros tengamos, porque esa actitud simple es la que siempre nos va a ayudar a decirle “Dios, te necesitamos”.
Por eso la Virgen, maestra, nos acompaña en este camino. Qué importante que es llevar a la Virgen a la calle, cerquita de la gente, para que cuando pasen recen. Trabaja sola la Virgen, no se hace problema, porque el pueblo reconoce su presencia, no hay que explicar nada, la gente va, le reza, le deja sus intenciones.
En este camino de la cuaresma, mantenernos con los pasos de Jesús y que nos ayude a mirar nuestros corazones, esa peregrinación hacía dentro para reconocer la ayuda de Dios. A la Virgen le pedimos que nos ayude a aceptar lo que lo que su Hijo tenga previsto en estos días. Estamos por la mitad de la Cuaresma, estamos a tiempo de engancharnos y ponernos en camino, y dejar que su palabra y la gracia de Dios nos ayude a seguir creciendo.


